CHARLA DE JUANA PRESMAN SOBRE CONSUMO PROBLEMÁTICO



Juana Presman –especialista médica en adolescentes- les habló a los alumnos de tercero, cuarto, quinto y sexto año del Secundario como si los conociera de toda la vida. Es que ella lo sabe: el consumo problemático en esa franja etaria es un tema sensible y necesita nombrarse. Y, además, reconoce que ellos, los jóvenes, quieren saber del asunto, pero sobre todo, ser escuchados en su mundo de dudas y descubrimientos.

El miércoles pasado, alrededor de las 10 de la mañana, el comedor fue el punto de encuentro donde se desarrolló la charla organizada por las directoras del nivel medio. A través de filminas y ante la escucha atenta de los chicos, Presman hizo hincapié en varios aspectos relacionados al consumo de alcohol, marihuana o cocaína: la funcionalidad del cerebro a cierta edad, la sexualidad atravesada como apéndice ineludible, la toma de conciencia sobre la propia salud y la presión social que existe sobre los jóvenes desde la publicidad.

Con videos proyectados a modo introductorio, la reconocida especialista reflexionó sobre situaciones específicas que experimentan los adolescentes: la denominada “previa” antes de ir a una fiesta, la prueba de sustancias por primera vez y el trabajo de conciencia que todos debemos ejercer sobre nuestra salud física y mental.

ESCUCHAR, DECIR Y CONSTRUIR.

El encuentro no se trató de alguien –en este caso la especialista- que habló sólo desde la ciencia o la academia. Se buscó la participación activa de los jóvenes y allí todo se enriqueció. Primero con cierta timidez y después con ahínco, el alumnado hizo preguntas, debatió ideas y hasta se “animó” a expresar cómo ven a sus padres en sus roles con respeto a las normas y reglas necesarias en esta edad crucial  y de pleno desarrollo.

“Cuidar no es prohibir”, dijo Juana en referencia a la responsabilidad y el cuidado que los padres establecen con sus hijos. Más allá de buscar un equilibrio, para la médica es clave la presencia de la figura de los padres para guiar al adolescente. No desde un lugar de restricción absoluta, pero sí con la idea de que la experiencia de los mayores debe ser escuchada por los menores. En ese sentido fijó su postura: “El adolescente no puede crecer sin autoridad” y dio un ejemplo de lo que escuchó alguna vez en su consultorio, cuando una menor le respondió: “‘¿Quién es mi mamá para prohibirme?’”, lo cual desató la sorpresa entre los presentes y activó otro debate en la escena.

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Además, Presman abordó las diferentes etapas frente al consumo: Probar, abusar y depender como tres peldaños distintos entre sí pero que deben todos observarse con absoluta atención. Otra arista que salió a la luz fue el análisis sobre la legalidad de ciertos medicamentos de venta libre y en ese sentido fue contundente: “Lo legal no es sinónimo de salud”.

La participación de los alumnos fue un efecto dominó con inquietudes de toda índole: desde preguntar sobre la medicina cannabica, instar a investigar los procesos de elaboración de vitamínicos en venta libre hasta qué hacer en casos de coma alcohólico de alguien que lo padezca. A cada rato, la intención de la propuesta fue acercarles herramientas y conocimientos para desarrollar el espíritu crítico sobre las posibles acciones ante la ingesta, o en todo caso para que ellos tengan un abanico de informaciones más precisas y reales sobre el consumo.

No faltaron las risas conjuntas, las dudas y el intercambio de pareceres. En todos los casos, el enriquecimiento fue para los jóvenes quienes cerraron la charla con un aplauso generoso y sentido. Después, el comedor quedó vacío pero a esa altura lo más importante ya se lo habían llevado los chicos a sus respectivas casas.