LA SEMANA DE LA CULTURA ITALIANA Y UNA VISITA ESPECIAL: ALESSANDRA SISTOPAOLI



La puerta de la escuela Castelfranco se abre y nada vuelve a ser lo mismo: adentro nace un mundo propio. La semana de la cultura italiana se respira en toda la institución y la invitada Alessandra Sistopaoli –Preside dell´ Ufficio scuola del Consulado General de Italia- sonríe apenas comienza el paseo por las aulas. En su recorrido la acompaña Sergio Badino, Representante Legal de la institución, y juntos emprenden un viaje colmado de sabores, miradas, arte y entusiasmo.

Los alumnos de primer año del nivel medio tienen la adrenalina al máximo. Es que los actores ultiman detalles para el estreno de las obras Sandrone y Ganduja. Repasan el libreto, hacen una pausa y explican la puesta en escena. Después “regresan” a sus personajes y memorizan los diálogos.

No hace falta andar mucho. A unos metros, el norte de Italia surge generoso: Veneto, Toscana y Lombardía, por citar sólo algunos, aparecen divididos en stands como si emularan agencias de turismo. Adentro, los chicos explican en idioma italiano sobre la historia de los lugares, sus comidas típicas con degustación incluida, descripción de monumentos históricos y datos pintorescos. En el aula continua, el sur no se queda atrás y alcanza con cerrar los ojos para abrazar Lazio, Roma, Calabria o Campania y potenciar los sentidos.

Alessandra dialoga con los chicos que lucen sus uniformes impecables. Después, felicita a uno de ellos por su participación deportiva en Italia tiempo atrás y ambos conversan de atletismo sin apuro. En todo viaje los libros no pueden faltar, entonces el primer descanso sucede en la biblioteca Daniel Salzano. A media mañana, el sol entibia como pocas veces en junio y la invitada cruza la frontera edilicia para conocer las instalaciones más recientes.

LABORATORIO DE SUEÑOS.
El 30 de abril de 2008 se inauguró el laboratorio René Favaloro, en homenaje al prestigioso médico cardiocirujano. En este universo de microscopios, tubos de ensayo y probetas, los niños estimulan el conocimiento, alimentan la curiosidad, le ponen nombre a lo desconocido.

“Los chicos hablan italiano muy bien”, comenta sorprendida Sistopaoli y su Italia querida ya no le queda tan lejos. Atrás quedan el nivel Medio, atraviesan el Primario y llegan al Inicial. Toda aventura necesita su esperanza y nada mejor que ingresar a la sala verde para niños de 5 años. De pronto, la magia aparece. Los más bajitos juegan en el rincón de bloques, construyen casas e invitan a cantar una canción. La escena conmueve: Alessandra se arrodilla y presta su voz para interpretarla. Son todos cómplices de una creación que supera cualquiera fotografía. En la salita Naranja, la profe lee ante los pequeños, ellos responden motivados y surge un aplauso cerrado por la lección aprendida.

El mediodía asoma y desde el comedor el aroma es irresistible: milanesa con arroz primavera, el menú del día. En la cocina todos cumplen con las normas de Seguridad e Higiene y trabajan para salir a tiempo con el plato designado.

CRECER, SIEMPRE.
La aventura los lleva otra vez a la intemperie. Allí Badino explica las obras activas – con la instalación de gas en marcha- y reconoce que siempre hay puntos por mejorar. “Si no tuviéramos problemas, no tendríamos motivos para levantarnos cada día y resolverlos”, dice y asume el compromiso de continuar con las capacitaciones y el trabajo que incluye a las directoras y profesores de todos los niveles.

Lo que antes era un baldío, ahora es un playón deportivo. Los adolescentes corren y se divierten a plena luz. Alessandra y Sergio conversan en tono ameno y hacia el final contemplan las vitrinas con trofeos y las camisetas autografiadas por Javier Zanetti –reconocido ex jugador del Inter de Italia- y Juan Carlos Olave, ex arquero de Belgrano, quienes estuvieron de visita tiempo atrás. Aunque el mayor triunfo no sean la medallas, sino el esfuerzo de todos los que integran Castelfranco por superarse día a día.

“Se ve el trabajo que hay detrás. Me llevo una imagen positiva de la institución”, dice Sistopaoli antes de la despedida y le agradece a las directoras, quienes le han explicado cada detalle a la perfección. Días después de su visita, ella acercó un saludo especial: "Quiero felicitar a todos los que integran Castelfranco por los últimos resultados obtenidos en el operativo Aprender".

Para ese entonces, la puerta ya se había cerrado y adentro del Castelfranco sigue creciendo un mundo con los docentes y alumnos que son los protagonistas de un viaje inolvidable.