UN VIAJE INOLVIDABLE AL NOROESTE ARGENTINO



Como todos los años, el viaje al noroeste argentino volvió a ser una fija en Castelfranco y se disfrutó de principio a fin. Fueron siete días y cuatro noches donde los alumnos vivieron una experiencia enriquecedora para sus vidas. Comenzaron en San Miguel de Tucumán y después continuaron viaje hacia Jujuy, provincia en la que estuvieron alrededor de la capital para después aventurarse en la Quebrada de Humahuaca. Más tarde llegó el turno de conocer la bella Purmamarca. Además visitaron Tilcara y realizaron caminatas interpretativas por el Pucará de Tilcara con guías locales.

SOLIDARIDAD.
En Tilcara se vivió una instancia de mucha emoción. Antes de viajar, los alumnos de Castelfranco hicieron una colecta solidaria de alimentos y herramientas para llevarles a un colegio de allí. Juntaron buena mercadería (agua, fideos, aceite, harina) y fueron con la gran misión de dárselas al colegio Provincia de La Rioja N° 272. La actitud de ayudar y compartir marcó otro sello distintivo que tuvo viajar al noroeste argentino.

Acompañados por los profes, los chicos fortalecieron el vínculo entre ellos y conocieron un poco más de la historia de nuestro país. Siguiendo el recorrido por Humahuaca visitaron la Huacalera y realizaron tareas de campo junto a los trabajadores de campo de una Cooperativa Agrícola. También hubo tiempo para visitar el monumento a la Independencia, el Cabildo y la Catedral en advoción a nuestra Señora de la Candelaria.
Para ese entonces el “Cerro de los sietes colores” ya era una postal imborrable y se abrieron camino hacia la puna jujeña. Allí dieron con la Cuesta del Lipán, las Salinas Grandes (extenso salar considerado el tercero más grande del mundo) y Susques. Uno de los instantes mágicos fue alcanzar la cima en el Abra de Potrerillos, a 4150 m.s.n.m con un panorama paisajístico que muestra la inmensidad de montañas de colores verdes, grises, marrones todas ellas erosionadas por el viento.

No podía faltar “Salta la linda". Observaron la ciudad desde el teleférico ubicado en el parque San Martín y ascendieron al cerro San Bernardo. Con guías locales hicieron “City tour” por la ciudad y se llegaron, ente otros sitios, al monumento a Güemes. Como extra hubo visita al museo Arqueológico de Alta Montaña y varias anécdotas.

Antes de regresar a Córdoba hubo bonus: ingreso por la Quebrada del río Guachipas y recorrido hasta llegar a los valles Calchaquíes. Después llegó la hora de fotografiar al pueblo de Cafayate, la visita a una bodega vitivinícoa para conocer el proceso de producción de vinos regionales y de exportación. La perlita antes de decir adiós fue darle un abrazo a Tafí del Valle y regresar a Córdoba con un mar de sensaciones.